Emociones con rostro - Soraya Fares
16367
post-template-default,single,single-post,postid-16367,single-format-standard,et_monarch,woocommerce-no-js,et_bloom,ajax_fade,page_not_loaded,,qode-title-hidden,qode_grid_1300,footer_responsive_adv,columns-3,qode-theme-ver-10.1.1,wpb-js-composer js-comp-ver-5.0.1,vc_responsive

Emociones con rostro

Acabo de leer el libro Emoción y Sentimiento del Dr Daniel Lopez Rosetti una verdadera delicia, saboreé cada palabra; y confieso que leía y releía cada página ya que mis recuerdos fluían, se posicionaban en emociones transitadas; y al evocarlas las recorría con la ilusión del orgullo al superar y aprender.

Recomiendo el libro de corazón, es una lectura que va derechito al corazón y la razón, más no al revés, ya que cómo apunta el Dr. López Rosetti, no somos seres racionales, sino, seres emocionales que razonan.

En el libro se nos recuerda las seis emociones básicas; y son básicas ya que tienen rostro, un rostro innato, no aprendido que emerge de lo más primitivo de nuestro ser: el miedo, la ira, la alegría, la sorpresa, la tristeza y el asco; a partir de aquí se desarrollan todas las demás.

Se establece una clara diferencia con el sentimiento. Cuando las emociones pasan por el tamiz de los pensamientos, los conceptualizamos, les damos nombre, así surgen los sentimientos; de ahí también la importancia de los pensamientos, del uso que damos a las palabras, ya que como plantea el Profesor Luis Castellanos, las palabras se habitan, se habitan de nuestras emociones para delinear nuestros sentimientos.

Las emociones no se medican, se transitan, se procesan, sólo así se aprende a aceptar y a vivir con ello. De lo contrario se enquista en el tiempo y se transforma en una enfermedad muchas veces psicofisiológica.

Mientras leía Emoción y Sentimiento, recordaba mi experiencia migratoria, tengo fotos de aquella época y mi rostro era un verdadero poema que contaba una historia, mi duelo migratorio, la tristeza del momento. Afortunadamente, navegué esas aguas turbulentas y emergí fortalecida emocionalmente.

Colaboro con empresas en procesos de cambio a través de Coaching personal y/o grupal y observo emociones de miedo, tristeza, sorpresa en su gente, afortunadamente las empresas cada vez son más conscientes e inteligentes emocionalmente y reconocen la prioridad de estos acompañamientos para apoyar a los equipos que así estén dispuestos a procesar y superar estas emociones, aprovechar las sinergias, desarrollar planes de atención personalizados, desarrollar habilidades blandas, entre otras acciones que medien el proceso de cambio.

Detrás de la resistencia al cambio, la emoción que generalmente se encuentra es miedo. El miedo tiene un rostro muy particular, lo veo con frecuencia, los ojos más dilatados, las comisuras de los labios retraídas, tensión en el cuello y si esta emoción no se procesa adecuadamente se puede convertir en un sentimiento tóxico a nivel personal y organizacional con las consecuencias que implica.

¿Imagínate el desgate personal que puede conllevar reprimir el miedo en un proceso de cambio? Y somos tan miedosos que nos inventamos excusas para no salir de nuestro “malo conocido” o zona de inconfort, ¡es que yo soy así y no puedo cambiar!; la buena noticia es que cuando se procesan las emociones tóxicas, aparecen otras nutritivas, como la alegría que también tiene rostro (generalmente es una sonrisa) y te otorga ése sentimiento tan especial llamado felicidad.

En conclusión debemos desarrollar psicohabitos del buen vivir, y esto pasa por vivir nuestras emociones, expresarlas, transitarlas; dejarlas dentro corroe, sacarlas a pasear, refresca.

 

¡Sin Salud no hay nada!

Abrazote Apretadito

soraya fares

Tags:
No Comments

Post A Comment

Share This

Recibe todos mis consejos saludables

 

Si quieres desarrollar hábitos saludables para el cuerpo y la mente.

Si quieres aprender a utlizar tu recursos internos.

Déjame inspirarte con mis experiencia y sugerencias.

Política de Privacidad

Gracias por tu Interés, verifica el mail que me has dejado y confirma que deseas recibir mis comunicaciones periódicas.